Mónica Mediano

Estudié Marketing y Comunicación y, aunque mi vida profesional ha transcurrido siempre entre la comunicación y las finanzas, mi amor por las letras viene de lejos.

Ya desde niña, en casa siempre se le dio valor e importancia a la belleza de la palabra manuscrita: mi padre fue pionero en el estudio de todo tipo de documentos y ejerció como profesional de la pericia caligráfica durante más de 40 años; tal vez por ello mi deleite por las letras.

Cursé estudios de pericia caligráfica e hice mis pinitos en grafología, pero, a finales de los 90, mi interés se decantó por su faceta más artística gracias a la Asociación Española de Caligrafía, donde (oh, what a happy day!) conocí a Belcha y Anna.

Soy madre de dos hijas, y cuando la pequeña fue lo suficientemente grande -allá por el año 2009- retomé junto a ellas la práctica de la caligrafía.

Desde entonces, asisto todos los años (sin falta y sin poderlo remediar) a talleres con algunos de los mejores calígrafos del mundo. Si eso implica viajar... ¡tanto mejor!

Entre mis profesores están Katharina  Pieper, Gaynor Gofee, Ives Letterme, Oriol Miró, Ewan Clayton, Amanda y Keith Adams, Iván Castro, Jossie Brown, Vincent Geneslay, Allan Daastrup y Massimo Pollelo (¡entre otros!).

Hoy, sigo haciendo compatible mi vida laboral en el sector de la generación de energía con la caligrafía y sus aledaños, como la acuarela, la encuadernación o el collage que la complementan y enriquecen.

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La escuela Deletras ha crecido y yo con ella; me siento afortunada de ser parte del proyecto, porque para mí es un refugio y un gran lugar de encuentro en el que aprender, compartir, disfrutar.

Me declaro una conmovida y eterna aprendiz. Mi favorita del latín: Quaerendo invenietis.

D de Deletras